El 8 de noviembre de 2017, la Comisión, en el marco de la iniciativa “Europa en Movimiento”, ha presentado el 2º paquete de medidas,”Clean Mobility Package”, con la que busca, además de los objetivos generales de la iniciativa mencionada (fomentar una transición hacia una movilidad limpia, competitiva y conectada en el año 2025),  recuperar la confianza de los consumidores tras la crisis relacionada con las emisiones del Diésel y marcar el rumbo para cumplir los compromisos del Acuerdo de París.

Incluye 6 documentos, uno de los cuales es el “Plan de Acción e inversión para el despliegue de infraestructura trans-europea de combustibles alternativos”, de conformidad con el artículo 10, apartado 6 de la Directiva 2014/94/UE.

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En el marco de este Plan, la prioridad es conseguir una infraestructura interoperable en 2025 en la red Básica transeuropea de transporte (RTE-T) para vehículos y buques, así como ciudades y conurbaciones, potenciandose el concepto de los corredores europeos.

Para incrementar la aceptación por parte de los consumidores, la CE considera básico:

  1. acceso a una información fiable sobre la ubicación de los puntos de recarga
  2. servicios de pago interoperables y fáciles de utilizar
  3. infraestructura conectada digitalmente
  4. previsibilidad de los costes de los diferentes combustibles alternativos.

Para ello es necesario identificar de manera unívoca a los actores de la electromovilidad, por tanto la CE está trabajando en disponer de un registro a escala europea que requerirá que los Estados miembros designen una autoridad competente para registrar los códigos de identificación de electromovilidad.

Deberá poder accederse a esta información desde los puntos de acceso nacionales a los que hace referencia la Directiva 2010/40/UE por la que se establece el marco para la implantación de los sistemas de transporte inteligentes en el sector del transporte por carretera y para las interfaces con otros modos de transporte.