Tesla ya ha abierto las puertas de su gigafactoría situada en Reno, Nevada (Estados Unidos), lugar donde ha iniciado la producción de sus propias baterías.

Seguramente estos días entre el CES y las novedades que vayan saliendo en el marco del Salón de Detroit, ésta noticia pase algo desapercibida, pero lo cierto es que supone un gran paso adelante para la propia marca y para toda la movilidad eléctrica en general. Además, es un ejemplo más de lo rápido que avanza Tesla, ya que solo hace algo más de dos años desde que se decidió el enclave de esta gigafactoría.

De momento, la marca estadunidense ha empezado con las unidades de almacenamiento domésticas, conocidas como Powerwall, aunque en marzo de este mismo año se espera que se dé el pistoletazo de salida para la fabricación de los packs de baterías del próximo Tesla Model 3.

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Con esta gigafactoría, Tesla pretende abastecer a toda la demanda que irá creciendo a medida que vayan pasando los años – la marca prevé que la producción mundial de baterías se doblará en poco más de un año –, así como mejorar la química de los acumuladores y, de paso, descender el precio de las baterías.

Además, esta gigafactoría será también una fuente de trabajo, donde actualmente hay 2.900 trabajadores pero donde se espera llegar a los 6.500 en 2018.