Las empresas españolas no terminan de dar el paso con el vehículo eléctrico, algo que choca con el presente y futuro de la movilidad. De hecho, sólo el 16% de las compañías tienen intención de sumar estos coches a su flota en 2020, frente al 25% del año pasado, según la última edición del Observatorio del Vehículo de Empresa (CVO).

Las dudas generadas en torno al Plan MOVEA, que estará en vigor hasta mediados de octubre, ponen de manifiesto que la empresa no entiende de incentivos puntuales, algo que queda reflejado en que las compañías españolas con enchufables en su flota se hayan reducido de un 10% a un 6% en el último año.

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En el contexto de Europa, España se sitúa en el tercio inferior de la tabla en intención de uso del eléctrico, que encabeza Holanda, donde las compañías que contarán con esta tecnología en el próximo trienio duplicaran a las españolas, hasta alcanzar el 35%, algo lógico analizando la apuesta de un país u otro respecto a la movilidad alternativa.

Además, y a pesar de la buena acogida que han tenido entre los ciudadanos, el carsharing no termina de convencer en las empresas, las cuales lo califican como algo experimental por el momento.

Otro punto negativo es que el diésel sigue siendo el motor más utilizado por las empresas, aunque los híbridos han ganado algo más de peso, pasando del 23% a un 37% el porcentaje de grandes compañías que ya suman estos vehículos a su flota.

Fuente: CVO