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Es difícil determinar cuándo sucederá, pero parece claro que los coches eléctricos son una realidad que, más temprano que tarde, acabará imponiéndose dentro del parque automovilístico español y europeo. Al menos, eso es lo que se desprende de los datos publicados por Anfac (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones) que afirmaban que la venta de este tipo de vehículos había crecido, durante el primer semestre de 2016, un 149,5 % respecto al mismo período de 2015.

En este sentido, 2.356 españoles se lanzaron a vender su coche y comprar uno eléctrico durante los primeros seis meses del año. Puede parecer una cifra irrisoria en primera instancia, si se compara con la de vehículos diésel y gasolina, pero la realidad es que el crecimiento es evidente. El incremento en la duración de la autonomía de las nuevas baterías, el ahorro en combustible y la paulatina bajada de precios están consiguiendo que este segmento esté empezando a ocupar un lugar importante en el mercado.

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El carácter eminentemente ecológico de los coches eléctricos es otra de sus grandes ventajas. Ayuntamientos como el de Madrid restringen el uso de los vehículos en la ciudad en determinados momentos debido a los altos niveles de contaminación. De hecho, Alemania y los países nórdicos se plantean prohibir la venta de automóviles diésel en los próximos cinco años como medida de choque para evitar que el problema se les vaya de las manos.

En definitiva, de una forma o de otra, los coches eléctricos pasarán a ocupar la mayor parte del parque automovilístico español. Todo dependerá de la velocidad a la que se adapten las legislaciones y de las facilidades para adquirirlos. Sin duda, sus enormes beneficios y el rápido avance de la tecnología hacen que cada vez sea una opción más atractiva para los usuarios.