Por una cosa u otra, hacía tiempo que teníamos pendiente probar el BMW i3, uno de los coches eléctricos más longevos del mercado, aunque no por ello menos interesante. Su producción empezó en 2013 y, desde entonces, ha ido renovándose en términos mecánicos y de batería, aunque siempre manteniendo su reconocible y atemporal diseño.

No obstante, parece que ya está en sus últimos compases de vida, ya que la marca bávara confirmó hace un tiempo que no tendría sucesor, estrategia similar a la seguida con el BMW i8. De este modo, el fabricante cerrará la primera etapa de su estrategia en movilidad eléctrica, dejando paso a nuevos modelos que tienen como objetivo lograr un nivel de producción y ventas mucho más elevado.

Pero por ahora el BMW i3 todavía sigue vivo y coleando y, para la ocasión, nos hemos puesto a los mandos del i3s, una versión que apareció en 2017 y que apuesta por una receta con extra de picante que proporciona una experiencia de conducción más emocionante gracias al motor más potente y a una puesta a punto más deportiva, además de la ya conocida batería de 42,2 kWh.

Un diseño que no pasa de moda

Como hemos dicho al inicio, el BMW i3 es de los modelos eléctricos más antiguos, aunque, gracias a sus líneas, se ha mantenido actualizado respecto a los cánones de diseño, algo en lo que sin duda hay que dar la enhorabuena a la firma alemana, ya que no resulta fácil mantener un vehículo tantos años en el mercado y, prácticamente, con el mismo aspecto. Sí, en 2018 recibió algunos retoques estéticos, pero fueron los mínimos para darle un aire más juvenil.

A grandes rasgos, el BMW i3 es inconfundible, no se parece a ningún otro modelo y sus dimensiones lo colocan a caballo entre un modelo urbano y un compacto de segmento C. De hecho, mide 4.006 mm de largo, 1.791 mm de ancho, 1.590 mm de alto, y cuenta con una batalla de 2.570 mm

Seguramente la parte más característica y reconocible del i3 es su vista lateral, donde se aprecia la apertura de las puertas traseras de tipo suicida, algo que también vimos en el Mazda MX-30 y que, como ya os contamos en esa ocasión, es una solución que no nos convence a nivel práctico, aunque en el i3 parece estar mejor resuelta, principalmente para el acceso y salida de los pasajeros de las dos plazas posteriores. Además de estas puertas, el lateral también se caracteriza por las llantas de 20 pulgadas.

Referente a la versión i3s, ésta se caracteriza por molduras en negro en los paragolpes, unas vías de eje 40 milímetros más anchas que las de un i3 normal y que se ven reforzadas por molduras negras en los pasos de ruedas, y unos neumáticos 20 mm más anchos, además de una carrocería 10 mm más baja, todo ello para garantizar una mayor dinámica de conducción con un punto extra de deportividad.

Gran sensación de amplitud

El habitáculo también sigue siendo el mismo y, a pesar de los años, se mantiene actualizado, aunque quizá hay ciertos aspectos tecnológicos que sí que se ven algo anticuados.

No obstante, una de las grandes bazas de este modelo es la amplitud y la sensación que ofrece. El espacio en las plazas delanteras es absolutamente espectacular y, gracias a que no tiene túnel de transmisión, todo el suelo de la zona delantera está abierto, como también vimos en el Honda e. De hecho, la única diferencia en el habitáculo del i3s respecto a la versión convencional se encuentra aquí, con el logotipo de i3s en la zona central. El resto es idéntico en ambas versiones. Destacar también que los asientos, a pesar de no tener regulación eléctrica, son bastante confortables, aunque no destacan por el nivel de sujeción.

Respecto a las plazas traseras, el espacio no es tan generoso como en las delanteras, aunque se puede viajar cómodamente, sobretodo por el margen en cuanto altura. Además, y a diferencia del Mazda MX-30, la sensación en estas plazas traseras no es tan claustrofóbica, y salir y entrar es más fácil que en el modelo nipón. Por último, el maletero no es precisamente su fuerte, con solo 260 litros de capacidad, aunque con un pequeño espacio disponible en el maletero delantero justo para guardar los cables de recarga. 

En cuanto a tecnología, y tal como hemos comentado, es donde más se notan los años. Cuenta con dos pantallas, la central y la del cuadro de instrumentos. La primera, que se controla mediante la redondita y botones ubicados en el túnel central, ofrece una buena resolución y muestra toda la información necesaria, además de una sensación de flotación, pero, por ejemplo, el sistema de navegación se nota longevo en cuanto a imágenes. La segunda pantalla, la del cuadro de instrumentos, muestra todos los datos necesarios para la conducción, pero ofrece pocas posibilidades de personalización. Por suerte, los mandos de la climatización son físicos, algo que, como ya sabéis, nos gusta.

Como es de esperar en un BMW, los acabados son de calidad y están bien resueltos. Además, cuenta con materiales reciclados que enfatizan su compromiso ecológico. Lo cierto es que todos los elementos son muy agradables al tacto, sobre todo el volante, y no presentan crujidos extraños. Otro aspecto de calidad interesante es el de los espejos retrovisores, los cuales son antideslumbrantes, algo que es de agradecer cuando circulamos de noche.

Motor potente para una autonomía correcta

Lo cierto es que mecánicamente el BMW i3s no nos ha sorprendido, ya que este motor ya lo probamos meses atrás con el MINI Cooper SE. Sabíamos de antemano que es muy buen motor, con grandes prestaciones y que ofrece una potencia más que interesante. Hablamos de 135 kW (184 CV) de potencia y 270 Nm de par, para un peso total de este i3s de solo 1.365 kilos, prácticamente 100 kg menos que el MINI, a pesar de contar con una batería más grande que el mítico modelo británico. Esta diferencia es gracias a que el i3 cuenta con una carrocería monocasco en fibra de carbono, algo que ayuda a que el modelo sea más liviano respecto a la competencia.

Volviendo a las prestaciones, en el i3s son fulgurantes, con un 0 a 100 km/h en solo 6,9 segundos y una velocidad máxima de 160 km/h. En la práctica, el tiempo pasa muy rápido hasta los 60 km/h, aunque a partir de ahí todo se vuelve más elástico. No obstante, la respuesta del acelerador es inmediata a cualquier velocidad, por lo que las incorporaciones pueden realizarse sin ningún problema. Un dato interesante es que según el modo de conducción seleccionado, ECO PRO+, ECO PRO, NORMAL y SPORT, el i3s responde de una forma u otra, siendo el SPORT el más radical en este sentido.

Lógicamente, a más presión en el pedal derecho, menos autonomía, pero la batería de 42,2 kWh (37,9 kWh útiles) es capaz de proporcionarnos buenos datos. Según el ciclo WLTP, el i3s es capaz de alcanzar los 260 km, algo que es posible siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos.

Desgraciadamente, y a causa de las restricciones de movilidad en Catalunya que en el momento de la prueba no permitían salir del municipio, no pudimos realizar una prueba de más kilómetros como nos hubiera gustado para analizar mejor los consumos y la autonomía, por lo que nuestras explicaciones y sensaciones se basan prácticamente en el entorno urbano de Barcelona. En esa semana de pruebas logramos un consumo medio de 14,6 kWh / 100 km, lo que nos llevó a cumplir con la autonomía homologada.

No obstante, hay que remarcar que, como hemos dicho, la circulación fue totalmente urbana, a excepción de un pequeño tramo de autovía a 100 km/h y otro pequeño tramo de carretera de curvas. También hay que remarcar que el 70% del tiempo viajamos con el modo de conducción ECO PRO+, el cual tiene incidencia sobre la respuesta del acelerador, el freno regenerativo, el climatizador y solo está disponible hasta una velocidad máxima de 90 km/h.

Fuera de este ámbito urbano, la autonomía baja, situándose alrededor de los 200 km, ya que a velocidades superiores a 100 km/h el consumo se ve afectado negativamente.

Respecto a la recarga, utilizamos en un par de ocasiones tomas Tipo 2, en las cuales pudimos recargar a 11 kW gracias a que este BMW i3s puede recargar en trifásico, a diferencia de las dos versiones anteriores con menor capacidad de batería. En caso de recargar en un punto de recarga rápido en CCS, el i3s llegaría a los 50 kW sin problemas.

Dinámicamente divertido

El BMW i3s nació para darle un punto extra de picante al i3 convencional y, gracias a su puesta a punto más deportiva ¡Vaya si lo ha logrado! En esta versión el coche no solo se vuelve más excitante en cuanto a potencia, como ya hemos explicado antes, sino también en conducción.

En ciudad no hay sorpresas, es un eléctrico que se mueve con mucha soltura gracias a sus dimensiones. Además, con el modo de conducción ECO PRO+ podemos alargar la autonomía y optimizar el freno regenerativo ya que, a diferencia de la mayoría de modelos eléctricos, no tiene selector para graduar la incidencia del freno regenerativo, sino que según el modo de conducción que utilicemos el freno regenerativo actuará más o menos, por lo que en ECO PRO+ es donde más actúa. Con este modo de conducción prácticamente podemos conducir con un solo pedal ya que el i3s frena hasta pararse del todo, lo que resulta muy cómodo cuando circulamos por la urbe.

No obstante, por la ciudad existen dos problemas (si se le pueden llamar sí), la dirección y las suspensiones. Ambos elementos tienen un grado más de dureza respecto al i3 convencional, por lo que el i3s resta algo de confort en este sentido, aunque en una conducción deportiva por una carretera de curvas esta dureza es bienvenida. De hecho, la dirección es más precisa en este i3s y las suspensiones, con unos muelles de menor recorrido, ayudan a estabilizar el coche en curvas y a minimizar los balanceos.

Y es que este i3s se mueve bastante bien en tramos revirados. Se nota ágil y los cambios de apoyo los realiza sin problemas. El nivel de agarre también es bueno, aunque parezca que con esas ruedas estrechas no vaya a ofrecer esa seguridad. A todo esto hay que sumarle el empuje del motor, que te catapulta como un tiro a la salida de cada curva.

De hecho, sino fuera por la posición de conducción elevada diría que la conducción es prácticamente idéntica entre el BMW i3s y el MINI Cooper SE, y eso es realmente bueno, porque dinámicamente el MINI nos pareció sensacional.

Por el resto no hay más sorpresas, es un eléctrico silencioso, bien aislado y que ofrece una gran calidad de rodadura. A todo esto hay que sumarle también el amplio abanico de ayudas a la conducción como el Control de Crucero con regulación de distancia.

Conclusión

A pesar de su edad, el BMW i3s es un coche que no defrauda. Es original, atemporal, potente, con una autonomía correcta y con una muy buena dinámica de conducción.

Realmente es una pena que su final esté cerca, pero estamos seguros que dejará un gran legado siendo el primer BMW eléctrico. Pero, atentos, todavía podéis haceros con uno y este i3s está disponible a partir de 44.450 euros. Y si está fuera de vuestro alcance, siempre podéis optar por revisar el mercado de segunda mano, donde seguro que podéis encontrar buenas ofertas tanto de la versión convencional como de este i3s.

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