Ésta es una pregunta muy común entre aquellos que se aproximan por primera vez a un coche eléctrico. Habituados a acudir a una gasolinera en busca de combustible, el nuevo usuario de vehículo eléctrico se sorprenderá de la sensación de no tener que pisar este tipo de establecimientos en meses.

Si bien el vehículo eléctrico está ideado para ser cargado en un puesto doméstico con una carga lenta de hasta 3,7 kW, los modelos actuales también ofrecen la posibilidad de cargarse a una mayor potencia reduciendo considerablemente los tiempos de recarga. Para ser más exactos, en la actualidad existen tres tipos de carga: lenta, semi rápida y rápida.

Tipos de carga

  • Carga lenta: es la que tenemos instalada normalmente en el hogar. Se trata de un tipo de carga convencional que no suele exceder de los 16 amperios o 230 voltios. Así, podremos obtener una carga completa en un plazo de entre 8 y 10 horas. Este punto de carga emitirá una potencia eléctrica máxima de 3,7 kW. Lo habitual es poner a cargar el coche en horario nocturno, momento en el cual la demanda eléctrica es menor y se obtiene un precio por el término de potencia más económico. La mayoría de empresas eléctricas ya ofrecen planes de precios específicos para los clientes con vehículo eléctrico.

  • Carga semi rápida: Este tipo de punto de carga se puede instalar en casa o también podemos encontrarlo en la vía pública. Su potencia eléctrica no excederá de los 32 amperios. La electricidad inyectada a la batería será de unos 7,3 kW. En este caso, el tiempo de carga se reduce prácticamente a la mitad, lo que nos permitirá tener el vehículo cargado en unas 4 horas. Es muy habitual su instalación en el hogar ya que permite contratar también la tarifa nocturna con nuestra compañía eléctrica, pudiendo aprovechar las ventajas de las tarifas valle. 

  • Recarga rápida: es un punto de carga de alta potencia. Se pueden encontrar en la vía pública, estaciones de servicio o las denominadas “electrolineras”. Se trata de estaciones de carga con una potencia eléctrica de hasta 50 kW, lo que nos permitirá cargar el 80% de la capacidad de la batería de nuestro vehículo eléctrico en apenas 30 minutos. Éste es el sistema de carga que más se asemeja al concepto de repostaje al que muchos conductores están acostumbrados.

Por otro lado, la instalación de este tipo de puntos de recarga es especial ya que la potencia eléctrica que conlleva es muy elevada por lo que, en muchas ocasiones, habrá que adaptar la red eléctrica existente. En este sentido, este tipo de puntos proveen de electricidad en corriente contínua. 

Desarrollo de la infraestructura de recarga

Se trata de una de los principales reivindicaciones del sector de la movilidad eléctrica y de la comunidad de propietarios de vehículos eléctricos. La necesidad inminente de impulso y desarrollo de una infraestructura de recarga sólida, fiable y extensa en España será una de las claves para la popularización de este tipo de vehículos. 

Hasta ahora esto no había sido posible por las trabas administrativas que suponía. Sin embargo, y gracias a la eliminación de la figura del gestor de carga por parte del gobierno, el panorama ha cambiado radicalmente. 

Junto con esta medida, varias empresas han hecho públicos sus planes de desarrollo e instalación de puntos de recarga a lo largo de las principales carreteras españolas. 

Una vez que esta cuestión se convierta en una realidad en nuestro país, se logrará extender la autonomía de los vehículos eléctricos facilitando los viajes de larga distancia por la península. 

¿Cómo se hace?

La ejecución es sencilla. Los vehículos eléctricos tienen el puesto de carga situado en dos lugares estratégicos fundamentalmente. En algunos modelos lo encontraremos en el lateral trasero del vehículo, en donde originalmente estaba colocado el depósito de combustible o en la parte delantera del mismo.

Por otro lado, los coches eléctricos vienen provistos de dos tipos de cables. Uno para la conexión en el hogar con dos extremidades. Una que posee un enchufe convencional (para la carga lenta) y en el otro extremo de la manguera tendremos el punto que se enchufa al vehículo.  

Un segundo cable, que en algunos vehículos es opcional, sería para la carga fuera de casa o para los puntos de carga de 7,3 kW. En este sentido, para la carga rápida no hace falta cable, ya lo tiene incorporado la estación de carga de 50 kW.

Es importante saber que cuando nos dispongamos a cargar nuestro vehículo eléctrico deberemos enchufar primero el cable al punto de carga y después al coche. 

Por último recordar que para las cargas fuera de casa, tendremos puntos de carga gratuitos instalados por los ayuntamientos o los centros comerciales a los que podamos acudir, pero también los hay de pago. En este sentido cada proveedor del punto de carga cobrará una tarifa eléctrica concreta por los kilovatios obtenidos.