Si había un segmento en el que todavía Seat no había dado sus primeros pasos, era en movilidad eléctrica. Es cierto que en 2013 se presentó el Seat e-Mii, un prototipo que anticipaba lo que podría llegar en un futuro, pero no ha sido hasta ahora que el primer coche eléctrico de producción de la firma española ha salido a la luz. Hablamos del Seat Mii electric, la versión 100% eléctrica del pequeño urbano, un modelo muy esperado que pretender revolucionar la movilidad urbana sostenible, y que en Electromaps hemos podido probar para daros nuestras primeras impresiones.

Diseño continuista

Para poneros en contexto, el Seat Mii electric cuenta con dos acabados distintos, el básico y el Plus. Nuestra unidad contaba con el acabado Plus, por lo que nuestras impresiones se basan sobretodo en esta versión.

Si nos fijamos en el exterior del Mii electric, no difiere en prácticamente nada respecto a la versión de combustión. Solo podemos identificar que se trata de la versión eléctrica por el logo de Mii electric en los laterales y en la zaga. Las líneas son sobrias, sin estridencias, y confieren al modelo una silueta bastante cuadrada rematada por un zaga que se precipita con una caída completamente vertical, solo disimulada por el pequeño alerón en la parte superior y el gran paragolpes que le da un aspecto algo más musculoso.

Respecto a la versión Plus, se identifica por los pequeños y redondos faros antiniebla en la parte inferior del paragolpes delantero, las llantas de 16 pulgadas y los cristales traseros oscurecidos. Además, nuestra unidad se vestía entera de color negro metalizado, una tonalidad que tiene un coste de 400 euros. Pero si queréis personalizar un poco más vuestro Mii electric, siempre podéis optar por el rojo, blanco, azul o gris, en combinación con el techo de color negro.

Si hablamos de originalidad, debemos decir que el Mii electric es muy poco original en lo que a diseño se refiere. Cuenta con la misma línea desde que las versiones de combustión se pusieron a la venta a finales de 2011, por lo que en cierta medida se ve un diseño algo desfasado y poco fresco. Hubiera estado bien que esta nueva versión eléctrica hubiera llegado con un pequeño lavado de cara del modelo para darle un aire algo más fresco. No obstante, su objetivo es la practicidad y sencillez, y sus pequeñas dimensiones lo sitúan como una de las mejores opciones (o la mejor) a nivel urbano, siempre con el permiso de sus hermanos gemelos Volkswagen e-up! y Skoda Citigo IV.

Interior minimalista

La sencillez exterior del Seat Mii electric se traduce también en el interior, en un claro ejercicio de minimalismo. Es un modelo en el que no hay que buscar lujos, todo es sencillo y claro, aunque esto, claro está, puede tener también sus detractores.

Respecto al espacio, las plazas delanteras son amplias y cómodas, aunque las traseras son solo aptas para niños o personas de una estatura media-baja. En mi caso, con una altura de 1,81 metros, las rodillas me quedan encajadas con el asiento delantero (colocado en mi posición de conducción), aunque en la distancia de la cabeza al techo no tengo problemas. Para acceder y salir del coche no hay ningún problema, las puertas se abren con buen ángulo.

Lo que no está nada mal, teniendo en cuenta las dimensiones del Mii, es la capacidad que ofrece el maletero. En concreto, caben 251 litros, ampliables hasta 923 litros si abatimos las plazas traseras. La boca de carga es bastante amplia y a una altura correcta, con lo que cargar maletas, bolsas o paquetes es bastante fácil. Además, el maletero puede quedar dividido en dos pisos, dejando el de debajo por ejemplo para los cables Tipo 2 y Schuko que incorpora.

La calidad de los acabados se podría decir que es justa, con plásticos duros por todas partes y unos asientos que, a pesar de ser calefactables y de corte deportivo, tienen un tacto que no me termina de convencer, además de poca sujeción. No obstante, hay detalles en cuero, como el volante, que aumentan un poco el nivel de este urbanita. El salpicadero también gana en presencia con una moldura específica en color claro que cuenta con el logo de Mii electric en la parte derecha.

Además, es un vehículo muy analógico, por lo menos en lo que a agujas y botones se refiere. No tiene ninguna pantalla táctil, aunque en la parte superior de la consola central hay el soporte para colocar tu Smartphone. Como curiosidad, el nivel de batería lo mide como si fuera un depósito de gasolina.

Nacido para ser eléctrico

A pesar de que se encuentra a la venta desde 2011, el Seat Mii es de aquellos coches que han nacido para ser eléctricos, algo que por ejemplo también ocurre en los modelos del fabricante Smart. Es un urbanita en toda regla, y como tal su única condición para poder sobrevivir en esta jungla es ser un vehículo 100% eléctrico.

El motor, ubicado en la parte delantera, cuenta con una potencia de 61 kW (83 CV) de potencia y, lo que es más sorprendente, 212 Nm de par. Esto se traduce en una aceleración fulgurante en los primeros metros, acentuada además por ligero peso del conjunto de 1.235 kg. A partir de 50 km/h la aceleración ya se amansa y la progresión es más lineal hasta alcanzar los 130 km/h de velocidad máxima.

Según Seat, homologa una autonomía de 259 km gracias a su batería de 32,3 kWh de capacidad, la cual, por cierto, se ubica en el mismo sitio que el depósito de combustible de las versiones de combustión. La realidad es que, tras la prueba y en una conducción normal combinada por todo tipo de vías, la autonomía se queda en unos 220 km.

Donde más sufre es en autovías y autopistas, con velocidades de 100 km/h o más, allí es donde el consumo se dispara hasta los 18-19 kWh/100 km. Por el contrario, en ciudad es donde más a gusto se siente, con consumos de 10-11 kWh/100 km, por lo que si su uso es exclusivamente urbano, que al final es el objetivo de este modelo, sí que podría alcanzar y superar la autonomía que Seat asegura. No obstante, hay que tener cuidado con ser agresivo con el acelerador ya que en este coche la autonomía se resiente especialmente.

Una manera de alargar un poco más la autonomía, o por lo menos para mantenerla, es el freno regenerativo. El Mii electric cuenta con 4 niveles de regeneración, los tres primeros se ubican en la posición D de la palanca del cambio, moviendo ésta a izquierda o derecha. El nivel 4 se encuentra en la posición B. Cabe decir que en su máximo nivel, el 4, no es un freno tan contundente como en el Nissan Leaf, por lo que la conducción con un solo pedal sí que es posible pero hay que tocar un poco más el freno. Por cierto, quizá era problema de la unidad de prensa, justo en el momento de parar el freno hacía un ruido algo molesto.

Otra manera de gestionar la autonomía es con los modos de conducción. El Mii cuenta con tres modos, normal, Eco y Eco+. El segundo corta la potencia y el tercero, además, apaga el climatizador. En nuestro día a día, el modo que más utilizamos fue el Eco, ya que la potencia que deja es suficiente para moverte adecuadamente.

Respecto a la recarga, admite Corriente Alterna y Continua. En CA se puede conectar en un enchufe doméstico, así como en un semirápido donde cargará a 7,4 kW. Si tenemos prisa, siempre lo podemos conectar en CC a un CCS Combo, con el que pasar del 0% al 80% nos llevará una hora.

La ciudad, su territorio

No busques más patas al gato, la circulación ideal para el Seat Mii electric es la que proporciona la ciudad. En nuestra prueba lo hemos puesto por todo tipo de vías y la conclusión es que en la trama urbana es donde mejor se desenvuelve por autonomía, tamaño y agilidad.

Lo primero que destaca cuando empiezas a conducirlo es lo bien insonorizado que está. Obviamente una de las grandes ventajas del vehículo eléctrico es la ausencia de ruido, salvo el de la rodadura, pero lo cierto es que en el Mii se ha trabajado muy bien y es todo un placer conducirlo en este sentido, incluso circulando a 100 km/h o más.

Otro gran aspecto a destacar de su conducción es la agilidad. Hasta la fecha, es el modelo eléctrico más ágil del mercado, no solo en peso, sino también en sensación. Tomar curvas con él o simplemente cambiar de carril en la ciudad, es sorprendentemente ágil y estable. Da una gran sensación de seguridad en este sentido y, además, gracias a su tamaño es muy fácil moverse con él, además de aparcar. También hay que tener en cuenta la respuesta inmediata (y contundente en los primeros metros) del acelerador, lo que proporciona una sensación mucho más viva. Si le buscas un poco las cosquillas, no ofrece síntomas de subviraje, algo también sorprendente.

Y por si fuera poco, el Mii también ofrece ayuda al conductor con el Asistente de Carril, control de crucero o el reconocimiento de señales. Quizá un punto negativo en la conducción es la visibilidad delantera que queda algo condicionada por el pilar A.

Conclusión

Con todo, podemos decir que el Mii electric es un gran coche eléctrico urbano. Su conversión a eléctrico le ha sentado fenomenal y ahora es el coche que siempre debería haber sido. Sí, tiene algunos defectos, como la calidad de los acabados o el diseño algo desfasado, pero en general hemos terminado muy contentos con él.

La autonomía, su tamaño y su conducción son sus puntos más fuertes, aunque quizá el precio es su mayor atractivo. Y es que hasta la fecha es el eléctrico más económico del mercado. Con los descuentos aplicados de Seat, la versión básica se queda en 17.700 euros, mientras que la versión Plus en 18.800 euros. Pero, cuidado, con la cercana llegada del Plan MOVES 2020 os podría salir el Mii electric por poco más de 12.000 euros, sin duda un precio de lo más atractivo para este pequeño urbanita.

Si quieres más información sobre el Seat Mii electric de la mano de usuarios, no dudes en visitar el foro de Electromaps sobre este modelo.

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