No fue hasta septiembre de 2018 cuando Audi puso su primera piedra en lo que a coche eléctrico se refiere, y lo hizo con un vehículo que pretendía luchar en un segmento donde el Tesla Model X era, en ese momento, el gran protagonista del mercado. Lo cierto es que ya han pasado casi tres años de aquel inicio y ahora la familia e-tron ya es un poco más grande, ofreciendo así diferentes productos para diferentes compradores. Entre ellos el Audi e-tron Sportback, una versión con un punto extra de deportividad para este gran SUV de la firma alemana. La versión Sportback está disponible desde 2020.

En Electromaps nos hemos puesto a los mandos del Audi e-tron Sportback 55 Quattro, la variante intermedia en cuanto a potencia y con la batería de mayor capacidad. Un vehículo capaz de levantar muchas miradas a su paso y cargado de tecnología.

Presencia imponente y retrovisores digitales

El Audi e-tron Sportback destaca por muchas cosas, pero sin duda lo primero que te impacta al verlo es su tamaño. No es precisamente pequeño, que digamos, y su presencia destaca notablemente en las calles o carreteras. Estamos hablando de unas dimensiones de 4.901 mm de largo, 1.935 mm de ancho, 1.618 mm de alto, así como una distancia entre ejes de 2.928 mm y un peso de más de 2.500 kilos. Cifras que asustan si no estás acostumbrado a vehículos de semejantes dimensiones.

En la práctica, cuando te mueves con él, su paso no pasa desapercibido. Son muchos los peatones u otros conductores que lo miran detenidamente, aunque siempre acostumbran a fijarse en un mismo punto. Sí, lo habéis adivinado, lo que más llama la atención son los famosos retrovisores digitales, un elemento que es opcional y que, junto al Honda e, el Hyundai IONIQ 5 y el Lexus ES, son los únicos coches que hasta el momento incorporan esta tecnología, aunque solo el Honda lo hace de serie.

En el caso del Audi e-tron Sportback, este retrovisor digital ocupa una posición similar a un retrovisor convencional, aunque con menos grosor, ya que solo hay la cámara. Esta forma es la que resulta curiosa para el resto, ya que es una solución que, como hemos dicho, prácticamente no se utiliza y genera cierto impacto y curiosidad. Personalmente no soy muy partidario de estos retrovisores digitales ya que creo que la imagen no refleja al 100% lo que se puede ver con un retrovisor convencional, pero entiendo que en coches eléctricos, donde la tecnología es una de sus grandes bazas, es una opción diferenciadora interesante.

La calidad de la imagen en el interior es buena, incluso de noche, aunque la posición no es la idónea. La pantalla queda en una posición muy baja y perpendicular hacia el conductor, por lo que cuesta acostumbrarse a ella, ya que nuestra tendencia es mirar hacia fuera, donde se ubicaría el retrovisor convencional. No obstante, con el paso de los días terminas acostumbrándote. A pesar de ello, la posición de la pantalla me parece más natural en el Honda e.

En términos de diseño, el Audi e-tron Sportback aporta las mismas líneas que la versión estándar, pero con una caída de techo de estilo coupé a partir del Pilar B. Esta línea genera una silueta más estilizada y con un punto extra de deportividad, que queda rematada por una zaga protagonizada por el pequeño y sutil alerón al estilo de cola de pato, así como el grupo óptico alargado. Además, este estilo coupé aporta un plus de eficiencia con una ligera mejora en el coeficiente aerodinámico respecto al e-tron convencional.

Nuestra unidad estaba rematada con el paquete deportivo s-line que aporta cierta exclusividad y deportividad tanto en el exterior como en el interior. Destacar también las impresionantes llantas de 21 pulgadas con las pinzas de freno en color anaranjado, así como el bonito color azul metalizado de la carrocería.

Como curiosidad, el e-tron Sportback tiene dos tomas de recarga, una a cada lado, una solo para conector Tipo 2, y la otra tanto para Tipo 2 como para CCS2.

Refinamiento digital

No voy a negarlo, el habitáculo Audi e-tron Sportback es una auténtica maravilla. Destaca por una líneas limpias y horizontales, pero sobre todo por su alto nivel tecnológico representado por las cinco pantallas, así como la alta calidad que se percibe y se palpa en todos los elementos. Podría decirse que juega en la Champions League.

De hecho, Audi siempre se ha caracterizado por ofrecer unos interiores que ofrecen una sensación muy buena en cuanto a innovación y calidad. En el e-tron predominan los materiales de calidad como el cuero o el alcántara, pero incluso el plástico, por duro que sea, muestra una gran solidez y no se percibe ningún tipo de desajuste o crujido extraño. Los asientos, por ejemplo, van asociados a un gran confort, aunque con apariencia deportiva gracias a su forma de estilo buquet. No obstante, la sujeción lateral no es muy buena y el cuerpo va algo suelto.

Pero lo que más destaca del interior del Audi e-tron Sportback, además de la calidad, es la digitalización. Cuenta con un total de 5 pantallas, por lo que prácticamente todos los elementos se controlan y se ven mediante las pantallas. En la consola central encontramos dos pantallas, la superior de 12,1 pulgadas donde se maneja todo lo referente a la navegación, música, teléfono, ajustes, etc. y la inferior de 8,6 pulgadas donde tomamos el control del climatizador, una solución que por ejemplo también vimos en el Porsche Taycan 4S. Personalmente la climatización prefiero tenerla a mano con botones físicos, ya que con la pantalla estás obligado casi siempre a mirarla para realizar cualquier acción, lo que puede suponer una distracción. Ambas pantallas cuentan con el sistema MMI touch que lo que hace es que cuando se activa una función con el dedo, una respuesta táctil y acústica confirma la operación.

La tercera gran pantalla es el Audi Virtual Cockpit de 12,3 pulgadas, es decir, el cuadro de instrumentos totalmente digital que podemos personalizar a nuestro gusto y tener toda la información que necesitamos a un golpe de ojo detrás del volante. Una información que también queda reflejada en el Head-up Display, aunque en este caso se trata de un elemento opcional. Las dos últimas pantallas son los retrovisores digitales, de los cuales ya hemos hablado anteriormente.

Por lo que respecta al espacio, es inmenso para los ocupantes. Las plazas delanteras son anchas y cuenta con bastantes lugares para guardar objetos, mientras que en las plazas traseras el espacio para piernas y cabeza es más que suficiente. Eso sí, la caída de estilo coupé del techo y el techo panorámico restan algo de espacio, pero nada que deba preocuparnos. Además, desde la plaza central de las plazas traseras se puede regular la temperatura del climatizador, por lo que este Audi nos ofrece un sistema de climatización de cuatro zonas. Respecto al maletero, son 555 litros de capacidad, aunque la percepción es que podrían ser más. Es un maletero hondo y bien aprovechado en sus formas, pero la superficie del mismo queda elevada, restando capacidad, sensación que también se repite en el Mercedes-Benz EQC.

Potente pero poco eficiente

El Audi e-tron Sportback 55 quattro es la versión intermedia en cuanto a potencia y con la batería más grande, por lo que sobre el papel es la variante que más autonomía ofrece. En cifras, cuenta con una potencia de 300 kW y un par máximo de 664 Nm que se envían a las cuatro ruedas mediante dos motores eléctricos, uno en cada eje, lo que se traduce en una aceleración de 0 a 100 km/h en sólo 5,7 segundos y una velocidad máxima de 200 km/h.

Sin duda bajo el pedal derecho del Audi e-tron Sportback hay mucho potencial, y de hecho diría que es casi necesario que lo haya para poder mover las dos toneladas y media de peso. No obstante, esa potencia se puede regular según el modo de conducción que elijamos, siendo el Dynamic el que mayores sensaciones deportivas y de potencia ofrece. Pero para el día a día lo mejor es conducir con el modo Eco, ya que es más que suficiente para moverse cómodamente y de manera más eficiente, sobre todo por ciudad y alrededores. En caso de circular por autovía y autopista lo más recomendable sería activar el modo Confort. En cualquier caso, la potencia es más que suficiente en todos los niveles para aceleraciones y recuperaciones.

Respecto a la batería, el Audi e-tron Sportback 55 quattro cuenta con una capacidad bruta de 95 kWh, rebajando la cifra neta hasta los 86,5 kWh. Con esta batería y en ciclo WLTP, es capaz de recorrer hasta 417 km, aunque en la práctica llegar a esa cifra es imposible.

En nuestra semana de prueba logramos un consumo medio de 25,3 kWh / 100 km, por lo que alcanzaríamos una autonomía de poco más de 300 km con una sola carga, una cifra que se encuentra lejos de la media de consumo de los vehículos eléctricos pero que es lógica debido al peso del vehículo. No obstante, el tema de la eficiencia es el talón de Aquiles del Audi e-tron Sportback, ya que personalmente considero que podría mejorar las cifras en este apartado. Seguramente en Ingolstadt ya lo saben y estamos seguros que de cara a una posible segunda generación de este modelo, las cifras serán más eficientes.

Recalcar también que la mayoría de los trayectos los realizamos con el modo de conducción Eco, solo pusimos el modo Confort en autovía y el modo Dynamic en un pequeño tramo de carretera secundaria. Curiosamente, y a diferencia de la mayoría de modelos eléctricos, donde noté más suelto y con mejor eficiencia al Audi e-tron Sportback 55 quattro no fue en ciudad, sino en autovía. A velocidades continuadas entre 80 y 120 km/h es capaz de ofrecer consumos alrededor de los 20-22 kWh / 100 km, gracias sobre todo a un modo vela bastante eficiente que permite viajar prácticamente a punta de gas si la orografía lo permite.

Por el contrario, en la ciudad los consumos se disparaban entre los 25-27 kWh / 100 km, a pesar de intentar conducir de la manera más eficiente posible. Personalmente creo que para arrancar de cada parada (semáforos, stop, etc) necesita de mucha energía, y eso le penaliza. Además, el freno regenerativo es algo incómodo para mi gusto ya que funciona de manera automática cuando tenemos un vehículo delante, pero cuando no lo hay, la regeneración hay que regularla pisando el pedal de freno o bien utilizando cada vez las levas ubicadas detrás del volante y que regulan los diferentes niveles de regeneración. En este sentido, nunca hay un nivel fijo, y eso creo que genera cierta incomodidad de cara al conductor.

Respecto a la recarga, en un par de ocasiones lo recargamos en toma Tipo 2 y la velocidad máxima de recarga en ese caso de Corriente Alterna es de 11 kW, por lo que para una recarga completa tardamos algo más de 9 horas. En recargas en Corriente Continua en una toma CCS2 rápida, puede alcanzar velocidades de hasta 150 kW, aunque siempre dependiendo de la limitación de potencia del punto. Lo que es interesante es que la curva de potencia de recarga rápida se mantiene hasta el 80% en la máxima capacidad, y es a partir de entonces cuando empieza a bajar.

Sorpresa dinámica

Mis expectativas en cuanto a dinámica de conducción no eran muy elevadas. Sabiendo el peso y dimensiones del Audi e-tron Sportback 55 quattro me esperaba el típico coche grande y torpe, pero la realidad fue otra.

En ciudad no es el coche ideal, ni mucho menos, sobre todo en urbes como Barcelona, donde los carriles se han quedado estrechos y conducir con él es algo incómodo por sus dimensiones. Quizá en una ciudad como Los Ángeles se desenvuelve mucho mejor. Pero a su favor hay que decir que pese a sus condicionantes de peso y dimensiones, es un coche que gira bastante, y eso es de agradecer en las maniobras como las de aparcamiento.

En autovía y autopista tampoco hay sorpresas, se mueve muy bien, es muy cómodo y los kilómetros pasan volando. Además, la insonorización es perfecta, por lo que escuchar música con los sensacionales altavoces Bang & Olufsen opcionales que equipaba nuestra unidad, fue toda una experiencia sensorial.

Pero donde sí que me sorprendió fue en carretera. Su puesta a punto en cuanto suspensiones es tirando a firme, lo que se traduce en una mayor estabilidad en el paso por curva y una reducción del balanceo. Sí que es cierto que este ajuste nos puede reducir algo el confort, pero sinceramente no encontré ningún tipo de incomodidad en cuanto a suspensiones. Además, y según el modo de conducción, al tratarse de suspensión neumática la altura sube o baja, algo que nos puede venir bien si queremos algo más de eficiencia o si queremos realizar un poco de conducción off-road.

Lo que también me gustó fue la dirección en el modo de conducción Dynamic ya que suma dureza y precisión, lo que se traduce en una mayor comunicación con el eje delantero. En el resto de modos de conducción, la dirección se ablanda y se nota mucho más asistida y menos comunicativa. Respecto a los frenos, son buenos, aguantan bien el peso del vehículo, pero sí que es cierto que hay que anticipar las frenadas, ya que no es lo mismo parar 2 toneladas y media que un peso menor.

Además de su dinámica, también es un referente en ayudas y seguridad de la conducción. Equipa multitud de sistema que hacen la vida más fácil y sencilla, como el control de crucero adaptativo, emergencia, cámara 360º, detector de ángulo muerto, y un largo etc.

Conclusión

El Audi e-tron Sportback 55 quattro es uno de esos coches que juegan en otra liga en todos sus aspectos. Su diseño y presencia es imponente, su interior de alta calidad, es potente, dinámicamente bueno y con muchas ayudas a la conducción, pero sus puntos débiles son la eficiencia y el precio.

En la versión Sportback 55 quattro el precio de partida según configurador de Audi es de poco más de 98.000 euros, un precio que, sumando todos los extras que equipaba nuestra unidad, puede superar los 120.000 euros. No juzgaré si es caro o no, al final depende de las posibilidades de cada uno, pero está claro que, por lo menos en el mercado español, pocos serán lo que podrán acceder a él.

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