El confinamiento a causa del Coronavirus paralizó por completo gran parte de la actividad y, en consecuencia, dejamos de realizar pruebas de vehículos eléctricos e híbridos enchufabes, pero, por suerte, ya estamos en la llamada “nueva normalidad” y en ella ya podemos empezar a retomar, con seguridad y distancia, aquellas cosas que dejamos de hacer. Por ello, la primera prueba postconfinamiento que os traemos es la del Kia e-Niro, un modelo que, igual que el Kona EV (con el que comparte plataforma, motor, batería y tecnología), demuestra ser una de las opciones más racionales y a tener en cuenta en el mercado actual de coches eléctricos.

El Kia e-Niro lleva en el mercado europeo desde finales de 2018, por lo que ya es un “veterano” en este sentido, pero a día de hoy sigue siendo una de las referencias del mercado. En nuestro caso, la unidad probada equipaba la batería de 64 kWh (Long Range) con el acabado Emotion y el Pack Luxury, es decir, el tope de gama.

Aspecto conocido

Como decíamos, el Kia e-Niro es un modelo que lleva ya tiempo en el mercado y, a diferencia del Kona EV, cuenta con un diseño más conservador, aunque con rasgos identificativos. En la parte frontal destacan las inserciones en color azul que le identifican como la versión 100% eléctrica, así como la parrilla cerrada con la toma de recarga ubicada en el lado del conductor. Las ópticas delanteras quedan en una posición alta, mientras que los faros LED diurnos se ubican en la parte inferior, con una forma que recuerda a una flecha.

De vista lateral, destaca por una silueta bastante estilizada y una llantas de 17 pulgadas que maximizan la eficiencia para lograr una mayor autonomía. La zaga se caracteriza por un alerón en la parte superior, unas ópticas colocadas en posición elevada e inserciones en azul. Además, para identificar la versión, aparece el logo de "EcoElectric" en la parte inferior derecha.

Si atendemos a los números, el Kia e-Niro mide 4.375 mm de largo, 1.805 mm de ancho, 1.560 de alto y tiene una batalla de 2.700 mm.

Confort por encima de todo

Si por una cosa destaca el Kia e-Niro es por lo bien que se va dentro de él. Es un coche muy cómodo y ergonómico, tanto para conductor como para pasajeros. El espacio interior es generoso en las plazas delanteras, así como en las traseras. Con el asiento del conductor regulado a mi posición de conducción (mi estatura es de 1,81 metros), en los asientos traseros me sobra espacio en las piernas y la cabeza me queda a tres dedos del techo. Además, la plaza central sirve para un uso esporádico. El acceso a las plazas traseras también es cómodo, con movimientos bastante naturales. El único punto negativo es que el suelo queda algo elevado a causa de la ubicación de las baterías, por lo que para una persona de mi estatura las piernas quedan en una forma poco natural. No obstante, esto ocurre en muchos coches eléctricos, por lo que tampoco debería de extrañarnos.

Los asientos, de cuero, calefactables y con regulación eléctrica (esto último solo para el conductor), tienen buen mullido, aunque la calidad del cuero podría mejorar. La sujeción lateral no es del todo óptima, pero es suficiente para el uso diario. Respecto al maletero, cuenta con 451 litros de capacidad, ampliables hasta 1.405 litros si abatimos los asientos traseros. Realmente es una muy buena capacidad, superior por ejemplo a la del Leaf o el Kona EV, y además sus formas rectas son completamente aprovechables. Debajo del piso del maletero encontramos el espacio para guardar los dos cables de recarga que incorpora el e-Niro, el Tipo2 a Tipo2 y el Tipo 2 a Schuko.

Respecto a la tecnología, el e-Niro va cargado. El salpicadero cuenta con un diseño discreto, poco atrevido, pero que resulta muy funcional. Cuenta con dos pantallas completamente digitales. La primera de 7 pulgadas ubicada detrás de volante con toda la información de la batería y de circulación, y la segunda de 8 pulgadas ubicada en la consola central. Ésta última cuenta con todo el sistema de infoentretenimiento y con unos menús intuitivos y de muy fácil uso. Además, se trata de una pantalla táctil, aunque también se puede controlar con los botones ubicados en la parte inferior.

El aspecto más característico de la consola central es del selector del cambio. Se encuentra en una posición muy natural para el conductor y queda como si estuviera flotando. En ese espacio también encontramos el botón para seleccionar los modos de conducción o el freno de mano eléctrico.

Si hablamos de los materiales empleados, podemos decir que son correctos. Hay plásticos blandos o elementos rematados en cuero, como el volante multifunción, pero también cuenta con algunos plásticos duros que reducen la calidad. No obstante, el balance global es bueno, y con materiales sorprendentes como las molduras en color azul que recubren las salidas del climatizador. Además, suma muchos espacios donde almacenar objetos, sobretodo en la zona del túnel central, algo que se agradece mucho.

Gran autonomía

Como hemos mencionado al inicio, nuestra unidad, la Long Range, equipaba la batería de de 64 kWh con la que, en teoría, se pueden llegar a realizar hasta 450 km con una sola carga. Y realmente Kia, igual que Hyundai con el Kona EV, está en lo cierto.

Durante nuestra prueba de una semana realizamos todo tipo de recorridos, en la gran mayoría de ellos con el modo de conducción Eco, que es más que suficiente para moverte con soltura en cualquier situación. Recordemos que, además del Eco, el e-Niro también cuenta con los modos Eco+, Normal y Sport. Cada uno de ellos maximiza o minimiza la autonomía, modificado ciertos parámetros como la respuesta del acelerador o el climatizador.

Volviendo a la prueba, en términos globales y tras algo más de 500 km conseguimos una media de consumo de 14,1 kWh / 100 km, una cifra que justamente cumpliría con la autonomía dicha por el fabricante. Obviamente que ésta puede disminuir, y hasta aumentar, según el uso que se le dé al vehículo. En nuestro caso nos movimos diariamente por la ciudad de Barcelona y sus Rondas, y durante el fin de semana subimos a la comarca de La Garrotxa (Catalunya) y nos movimos por allí.

En ámbito urbano y metropolitano es donde mejor se siente con consumos más bajos favorecidos por la frenada regenerativa, la cual cuenta con cuatro niveles que se gradúan mediante las levas situadas detrás del volante. En autovía a 100-110 km/h los consumos se disparan hasta los 16 kWh o más, algo que sobretodo acusó en el trayecto de subida hacia La Garrotxa.

Respecto a la recarga, en una toma Tipo 2 puede cargar hasta 7.2 kW, mientras que en cargas rápidas puede recargar en tomas CCS de hasta 100 kW. En nuestro caso, realizamos una recarga rápida a 43 kW en uno de los puntos públicos de la ciudad de Olot, los cuales se activan mediante la APP o el llavero RFID de Electromaps.

Conducción equilibrada

Sin ser pretensioso en nada, el Kia e-Niro se mostró como un vehículo muy equilibrado respecto a la dinámica de conducción. Para ir del punto A al punto B es ideal dado su alto grado de confort y suavidad de marcha. La insonorización interior es buena, aunque a 100 km/h o más se percibe el sonido de la rodadura. La posición de conducción es algo elevada para mi gusto, pero, insisto, personalmente me gustan las posiciones de conducción bajas.

Según el modo de conducción seleccionado, la respuesta varía, aunque, como hemos dicho, con el modo Eco es más que suficiente para el día a día. Con el modo más extremo, el Sport, el e-Niro se transforma y las aceleraciones pasan a ser fulgurantes, aunque con un poco de descontrol en las ruedas delanteras, pero nada que deba preocuparnos. No obstante, los Michelin Primacy aseguran una mayor tracción que los Nexen que monta el Kona EV.

Respecto a las suspensiones, su tarado es más bien tirando a blando, favoreciendo así el confort en marcha. En este sentido, es un modelo que no invita a realizar grandes trayectos por carreteras sinuosas, ya que el balanceo es bastante perceptible en los cambios de apoyo. La dirección tampoco invita a ello ya que no es del todo comunicativa con lo que ocurre en el asfalto y se muestra bastante asistida. Pero, como decimos, ese terreno no es precisamente su cometido, y en todo lo demás su circulación resulta notable.

Además, viene cargado de tecnología en ayudas a la conducción, como el avisador de ángulo muerto, el asistente de carril, la frenada de emergencia o el control de crucero adaptativo, entre otras muchas más ayudas que facilitan la vida al conductor y mejoran la seguridad vial.

Conclusión

EL Kia e-Niro es de los modelos eléctricos más racionales que podemos encontrar en el mercado, dada su relación autonomía/equipamiento/precio. Nuestra unidad de pruebas iba equipada con el acabado Emotion, Pack Luxury y el color Platinum Graphite, una configuración con un precio de 43.133 euros (tope de gama), sin contar posibles descuentos del concesionario o las ayudas estatales del Plan MOVES, las cuales pueden rebajar 5.500 euros el precio final.

Si quieres saber más sobre el Kia e-Niro de la mano de las experiencias de los propietarios, no dudes en visitar y participar en el foro de Electromaps

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