Algunos conceptos sobre la recarga de un coche eléctrico (VE) pueden parecer un misterio, o simplemente pueden causar cierta confusión, sobre todo para aquellos que se inician en el mundo del vehículo eléctrico.  

¿De qué depende la potencia de recarga? ¿Por qué mi coche no recarga a la máxima potencia? Estas son algunas de las preguntas frecuentes que nos podemos hacer y en este artículo intentaremos responder a estas dudas de manera clara y concisa.

Antes de entrar en materia, es importante que entendamos conceptos básicos como kilovatios (kW) y kilovatios hora (kWh):

Simplificando, un kW es una unidad de potencia que representa la cantidad de corriente que pasa a través de un cable de recarga en un momento dado. Como más potencia tenga un cargador, más electricidad pasa por el cable y más kW serán entregados en ese momento. 

El kWh es una unidad de energía que representa la electricidad consumida o almacenada. La cantidad de electricidad transferida al VE se mide en kWh, al igual que la capacidad de su batería. El kWh es una unidad que tiene en cuenta el tiempo, a diferencia del kW. Por ejemplo, si un coche se enchufa a un cargador de 11 kW AC durante 1 hora, obtendrá 11 kWh de energía en el mejor de los casos.

Así funciona la recarga en corriente alterna (AC)

La potencia de recarga depende de muchos factores como la potencia del punto de recarga, la temperatura exterior, la temperatura de la batería, el estado de la batería, el cable con el que se conecta o las características del propio vehículo. El factor limitante será el componente que gestione la potencia mínima y éste puede ser el punto, el cable o el coche. Nosotros nos centraremos en este último factor, el vehículo eléctrico.

En corriente alterna (AC), un VE puede ser monofásico o trifásico (se supone que cuando compramos el coche esta información nos la deberían de proporcionar). En caso de ser monofásico recargará, como máximo, a 7,4 kW, independientemente de la potencia del punto de recarga. Por el contrario, si es trifásico podrá recargar a 11 kW o a 22 kW (siempre y cuando el punto entregue esa potencia). 

A día de hoy, la mayoría de VE trifásicos tienen una potencia máxima de 11 kW, dado que solo cuentan con un inversor de a bordo. Solo el Renault Zoe, Smart EQ, el Twingo ZE y el Tesla Model S anterior a mayo del 2016 son capaces de recargar a 22 kW en corriente alterna al tener dos inversores de bordo.

Por su parte, los híbridos enchufables (PHEV) juegan en una categoría especial. Al tener una batería más pequeña, la potencia de recarga se ve limitada a los 3,7 kW en la gran mayoría de modelos, por lo que no aceptan más potencia, aunque el punto sea capaz de ofrecerla. 

Así funciona la recarga en corriente alterna (DC)

En la recarga rápida en corriente continua (DC) la potencia máxima dependerá de los mismos factores coche/punto/cable con la variable añadida del estado de carga de la batería.

Por la química de las baterías, éstas se cargan mucho más rápido cuando el nivel de carga es bajo, y se cargan más lentamente a medida que se van llenando. En términos generales, las baterías aceptan potencias de carga altas en DC hasta el 70-80% normalmente. Pasado ese nivel, las velocidades de carga disminuyen considerablemente y la recarga del 80% al 100% es mucho más lenta. No obstante, esta disminución de la potencia de recarga puede producirse incluso antes del 70% en algún caso.

En el gráfico siguiente se ve la curva de carga de un Hyundai Ioniq EV en un cargador ultra rápido de 175 kW. Se puede ver que alrededor del 70% de estado de carga la velocidad de carga baja hasta los 24 kW. Llegado al 80%, baja a 19 kW. 

Por este motivo se recomienda siempre recargar tu VE en DC hasta el 70-80% y luego continuar tu recorrido cediendo la plaza a alguien que necesita cargar.

Fuentes: